Semper Honor

I. Los Fundamentos

Semper Honor se alza en medio del colapso moral, social y político de Venezuela con la firme convicción DECLARACION de que la libertad verdadera solo puede florecer bajo el amparo del orden, la responsabilidad y la virtud. Esta no es una libertad entendida como licencia, sino como el fruto noble del deber cumplido, del alma disciplinada y del carácter forjado en principios eternos. Es la libertad que comprendió Francisco de Miranda y que exigía Simón Bolívar: una libertad sujeta a la ley natural, al mérito y al bien común.

Inspirado por la tradición grecorromana y cristiana, Semper Honor sostiene que la ley no emana del capricho democrático ni de una mayoría pasajera, sino de un orden superior: moral, trascendente y objetivo. Por eso, rechaza tanto la anarquía que disuelve como la tiranía que oprime. Esta causa no es por el poder, sino por el restablecimiento del respeto a la ley, la virtud y el honor.

Sin belleza, verdad ni sentido de trascendencia, la política se vuelve administración vacía o instrumento ideológico. Sin virtud no hay civilización, y sin deberes no hay derechos. Es evidente que la democracia en general, y en especial la venezolana, no ha sido sino un vehículo de degeneración, dominado por una élite burocrática progresista que simula libertad mientras impone decadencia.

II. El Estado Venezolano actual

Es por todos Sabido que régimen chavista es una estructura criminal que ha destruido alevosamente la nación, usurpando la soberanía popular con una Constitución promulgada ilegalmente en 1999, producto de un fraude jurídico-político. Este texto jamás fue expresión de “poder originario auténtico”, sino de una operación de manipulación revolucionaria promovida por Hugo Chávez y financiada por una oligarquía entreguista, viciada desde siempre con el mal de la izquierda.

El virus chavista no surgió espontáneamente. Fue sembrado durante los cuarenta años de falsa democracia instaurada tras la caída del presidente Marcos Pérez Jiménez. AD y COPEI, bajo la tutela de Rómulo Betancourt y sus herederos, entregaron la soberanía, destruyeron el mérito, sabotearon el orden y pavimentaron el camino para el comunismo. María Corina Machado, Juan Guaidó, Henrique Capriles y Leopoldo López son simplemente la continuación disfrazada del mismo proyecto decadente: la partidocracia servil al socialismo, envuelta en retórica liberal.

III. El Fracaso de la Democracia y del Igualitarismo

La democracia liberal ha fracasado en Venezuela y en el mundo. Su premisa socialista ha nivelado hacia abajo, premiando la mediocridad, suprimiendo la jerarquía natural y anulando la excelencia. En lugar de ciudadanos virtuosos, ha producido masas manipulables. En lugar de justicia, ha instaurado el clientelismo. En lugar de orden, ha desatado el bochinche.

No todos están llamados a gobernar. Solo los mejores hombres deben ejercer el mando: los más virtuosos, los más competentes. Se rechaza el sufragio universal, directo y secreto como criterio absoluto. Es vital un modelo de conducción donde el gobierno esté en manos de una aristocracia del mérito, legitimada por su capacidad, no por votos emocionales ni campañas financiadas por intereses malignos.

IV. Los Derechos

Frente a esta ruina, Semper Honor proclama y defiende los verdaderos derechos, inseparables de los deberes:

· Derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

· Derecho a la libertad moral y política, bajo responsabilidad.

· Derecho inviolable a la propiedad privada.

· Derecho a fundar y preservar la familia ordenada por Dios.

· Derecho de los padres a educar a sus hijos según sus principios.

· Derecho a vivir en una Sociedad ordenada y segura.

· Derecho a la libre adoración del Dios verdadero, el Dios de Abraham.

· Derecho a un gobierno fuerte y limitado por estos Derechos inalienables.

V. La Propuesta Política

Semper Honor no busca reformar este sistema podrido; sistema caduco e ilegítimo. La Constitución de 1999 debe ser abolida por su origen fraudulento. La de 1961, aunque más noble, no ofrece hoy garantías para la reconstrucción nacional. El sistema entero debe ser reemplazado por un nuevo orden constitucional basado en principios eternos y resultados reales.

Es imperativo crear un Estado jerárquico, tecnocrático y nacionalista, dirigido por una autoridad ejecutiva fuerte, con mandato vitalicio, sujeta únicamente al bien común, la ley natural y la moral. Debe surgir no de elecciones viciadas, sino del ejercicio del poder real en el momento mas aciago de nuestra nación: la legitimidad efectiva precede a la falacia electorera.

Como en el ejemplo de Pérez Jiménez, es necesario construir una nación de progreso, autoridad y virtud. El Estado no será instrumento del populismo, sino guardián del orden, promotor del trabajo y protector de la familia y de Dios.

VI. Una Nueva Clase Dirigente

Venezuela necesita una nueva élite: edificada por hombres virtuosos, templada en el deber, ajena al sistema corrupto que impera en el país y que está llevando a la extinción de la nación venezolana.

Esta aristocracia será abierta a quien demuestre mérito y entrega. No heredará cargos ni comprará poder; lo ganará con sacrificio, sabiduría y honor.

Cada dirigente será juzgado no por su discurso, sino por su conducta; no por su imagen, sino por su mérito.

VII. Los Enemigos del Orden y la Civilización

El chavismo en todas sus formas y su expression más nefasta, falsa oposición, el globalismo progresista, el relativismo moral, la ideología de género, el feminismo radical, el marxismo y todos aquellos que atenten contra Dios, la patria y la familia. Estos enemigos han sembrado el caos, la mentira y la decadencia en la nación.

Quien no combate al mal, lo consiente.

VIII. La Nueva Venezolanidad

Es menester una Venezuela renacida: sobria, fuerte, moral, culta, orgullosa de sus raíces hispánicas, de su herencia cristiana, de sus próceres y de su identidad. Esta venezolanidad será austera, trabajadora, Fuerte y digna. No será sometida nunca más al odio y desprecio en el extranjero, será reconocida por su Fortaleza y su lucha histórica en contra del mal progresista.

Venezuela será conducida a su destino, será una luz en este oscurantismo global.

IX. Los Llamados

Este no es un llamado a la comodidad. Es una batalla. Semper Honor es un estilo de vida, que bien lo resume Ulpiano, con su frase: “Honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique tribuere”.

Quien se sume a esta causa debe estar dispuesto a enfrentar la incomprensión, la persecución y el sacrificio.

¡Venezuela será libre, pero no por votos: por virtud, por orden y por honor!

Declaración de principios